
RIVER, CON LO PUESTO: JUSTO 1-0 A RACING ANTES DEL SUPERCLÁSICO

Costoso, sufrido, cerrado, peleado, luchado. Con momentos en los que supo sufrir y corría detrás de la pelota. Con otros en los que le puso garra y hasta pudo haber goleado. En definitiva, un clásico. Y no es para nada menor el que le ganó River a un Racing que quedó eliminado, pero que no jugó como tal: justo antes de Boca, de ese encuentro que ya se palpitó en las tribunas del Monumental, sacó chapa y dio una demostración de que en esas paradas complicadas también puede responder.
Es cierto que no fue la noche más lucida de River. Que no pudo replicar esa actuación brillante de principio a fin de la semana pasada contra Belgrano. Pero el mérito de haberse sacado de encima un derbi bravo, en el que la Academia disputó su mejor fútbol del semestre y hasta pudo haber convertido, tiene un gran mérito: bancó la difícil, mostró carácter y consiguió tres puntos de una manera en la que le generalmente le costó durante el semestre.
Porque si bien la imagen que queda es la de unos muy buenos últimos 25', en los que podrían haber caído uno o dos goles más, el trámite fue bastante parejo y bravo. Digno de esos choques entre estos dos equipos en los que se definían cosas grandes. Y ahí, el planteo de Chirola Romero por momentos se impuso e incomodó: con un mediocampo muy nutrido y respaldado por un más que correcto Kranevitter, mordió arriba y forzó los errores en la salida de los dirigidos por Ponzio (también bien el chico Tello), lo que le permitió no tener que ser demasiado creativo para jugar en campo contrario.
Lo que le faltó a Racing fue la otra parte: qué hacer con la pelota. Así fue como le pateó poco a un irregular Beltrán (mezcló un par de errores con atajadas de su sello) y abusó de centros que generalmente rechazó la primera cabeza que aparecía. Lo que pesó fue nada menos que la diferencia de jerarquía que había de un lado y del otro: mientras Correa se volvió a lucir con toques distintivos, una asistencia y un gol anulado de interpretación vía VAR y Lucas Beltrán mostró nuevamente mucho sacrificio y asociación de juego, a la visita le entraron mal los cambios y se le pinchó el rendimiento.
Sin embargo, pese a la incomodidad y a los infortunios, River lo sacó adelante. Porque se sobrepuso a la dolorosa y tempranera lesión de Moreno, la mayor preocupación rumbo al superclásico (entró bien Silva, que podría jugar en la Bombonera si no llega Aníbal). Porque tuvo solidez en Otamendi y Rivero (enorme muestra de carácter y gol en su vuelta a la titularidad), además de buenas subidas en Ortega. Y porque Ponzio acertó desde el banco en el
segundo tiempo al dejar a Correa como único delantero y formar una línea de cuatro volantes, con Andrada más pegado a Silva.
Un triunfo de esos que llenan de confianza e inflan el pecho antes de una semana trascendental, además de sumar puntos clave para cerrar la fecha en el cuarto puesto de la zona (definiría octavos de local) y estirar algún sueño aislado en la anual. Del otro lado, el cierre de un 2026 para el olvido: Racing perdió sus últimas chances matemáticas de playoffs (eran remotas igual), no ganó ningún clásico en el año (por primera vez desde 2007) y no disputará copas internacionales después de 12 temporadas.
Antes de Boca, una Súper victoria. La semana que viene, River tendrá su gran chance...
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