
"LA CARTA DE MI MADRE ME AYUDÓ A SOBRELLEVAR LOS DUROS DÍAS COMO PRISIONERO DE LOS INGLESES"
La carta que le envió una madre a su hijo durante la Guerra de Malvinas fue subastada en Londres. Un "cazador" de objetos de conflictos bélicos, oriundo de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, se enteró que el portal de eBay la tenía a la venta en Europa y rastreó al destinatario hasta que lo encontró. La misiva estaba dirigida a Humberto de Jesús Chasampi, un vecino de Cerrillos y excombatiente del conflicto del Atlántico sur, quien al enterarse de su existencia no pudo más que emocionarse y rompió en sollozos.
En diálogo con El Tribuno, Chasampi expresó: "Fue el único contacto con mi familia durante los días en que fui prisionero de los ingleses. La leía día y noche, luego en una requisa me la quitó un soldado británico. Quiero recuperarla, es parte de mi historia".
¿Cómo nace la historia de la carta?
Yo participé de la guerra de Malvinas, como cabo segundo de Infantería de Marina, tenía 19 años y era jefe de un grupo de tiradores. Una semana antes de caer prisioneros a manos de los ingleses recibí una carta de mi madre. Era, según recuerdo, un 4 de junio. En ella me daba ánimos y me expresaba todo su cariño. Me decía que toda la familia estaba bien y que les daba mucho gusto saber que yo estaba vivo y que solo me preocupe por cumplir con mi deber de soldado. El 20 de ese mismo mes caímos prisioneros.
¿Pudo conservar la carta mientras estuvo prisionero?
Sí. En uno de los bolsillos del pantalón guardaba mi plan de fuego y en el otro la carta. Nos confinaron en un sector del predio del aeropuerto. Allí armamos un refugio con chapas y permanecimos unos 20 días, más o menos.
Allí se pierde la noción del tiempo. El único nexo con mi familia y era esa carta. La leía varias veces al día, durante todos los días en que permanecía allí. Eran momentos felices, cuando me sentaba a repasar una y otra vez esas líneas que me daban aliento y fuerzas para resistir.
Cuando nos liberaron, en una requisa en Puerto Argentino un soldado inglés me la quitó. Fue la última vez que supe de su destino, hasta hoy.
¿De qué forma se enteró de su existencia?
A través de un hombre de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, que colecciona objetos de guerra. Vio la fotografía de la carta que era subastada por eBay en Europa. Con el dato del destinatario comenzó a buscarme hasta que me encontró a través de facebook. Le voy a estar eternamente agradecido. Cuando recibí la noticia me quedé helado. Fueron muchos sentimientos los que me embargaron. Lo primero que recordé al ver la fotografía de la carta fueron las manos de mi madre, suaves, delicadas, manos de mamá. También sentí frustración. Atiné a llamar a una de mis hermanas para ver que podíamos hacer y ella se puso en contacto con eBay Inglaterra, pero la carta ya había sido vendida. Ahora estamos tratando de rastrearla a través de un contacto con el representante de eBay Argentina para saber quién la adquirió. Yo era el destinatario de esa carta, es parte de mi historia. Mi madre falleció hace tres años. Esas palabras, ese papel y ese mensaje tienen un gran valor para mí.
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