El presidente de Estados Unidos,Donald Trump, anunció que a partir del 1 de octubre de 2025 se aplicará un arancel del 100 % a las importaciones de medicamentos de marca o patentados. Salvo cuando las empresas hayan iniciado la construcción de plantas farmacéuticas en territorio estadounidense. La decisión afecta también otros rubros: un 50 % se aplicará a muebles de cocina y tocadores de baño, un 30 % a mobiliario tapizado y un 25 % a camiones pesados. 
El anuncio desencadenó preocupación en distintos sectores. En el ámbito farmacéutico, se alertó que los costos podrían trasladarse directamente al consumidor, con posibles repercusiones en el acceso a medicamentos esenciales. Además, este tipo de medidas podría interrumpir cadenas de producción internacionales, generar escasez de insumos y tensar los sistemas de salud.
Frente a esta medida, la Unión Europea salió a responder rápida y públicamente. Bruselas recordó que, según el acuerdo comercial alcanzado con Washington durante el verano, se estableció un techo arancelario del 15 % para productos que ingresen desde la UE, lo que blindaría sus envíos farmacéuticos frente a un aumento abrupto del gravamen.
Desde el ámbito político internacional, varios gobiernos y organismos expresaron su inquietud por las repercusiones comerciales y sanitarias de la medida. La Cámara de Comercio de EE. UU. también advirtió que los aranceles podrían intensificar la inflación y debilitar el crecimiento, al imponer costos adicionales sobre bienes esenciales.
En España, el ministro de Economía, Comercio y Empresa,Carlos Cuerpo, manifestó su rechazo a la batería arancelaria impulsada por Trump y sostuvo que “hay que avanzar en la dirección opuesta”, promoviendo la integración internacional en lugar de levantar barreras.
Fuente: Infobae