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Los damnificados del terremoto que sacudió Colombia esta semana requieren de múltiples ayudas, desde medicinas hasta techo y alimentos, pero en medio de las graves necesidades, una iniciativa brinda abrazos, un soporte emocional que da esperanza.
En el sector Capri, uno de los más afectados en Cali, escombros y hierros retorcidos hacen irreconocible la zona. Allí, un músico caleño de 46 años busca dar aliento y ánimo a sus paisanos.
En medio de dos árboles a la sombra y carteles improvisados, Andrés Solomón manifiesta su solidaridad con fuertes abrazos a los que lo perdieron todo y buscan a sus familiares en la tercera ciudad más poblada del país.
Andrés Solomon, un músico caleño de 46 años, intenta reconfortar a la gente con algo tan simple y humano como son los abrazos. Foto: AFP
"Estamos atravesando un trauma colectivo y creo que la mejor manera también en la que podía ayudar era, pues, regalando la energía que tengo y la vitalidad que me queda", dijo Solomón en diálogo con reporteros de la AFP.
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Solomón cree que, además de las ayudas materiales, es clave apoyar "escuchando a las personas, abrazándolas, sintiéndolas e invitándolas también a que se suelten todo ese dolor que tienen reprimido por la situación".
Luego de las 72 horas de un evento de esta magnitud, generalmente las chances de encontrar sobrevivientes disminuyen, de ahí que se requiera de personas empáticas para apoyar a los más afectados. Foto: AFP
Como él, muchos voluntarios se acercan a abrazar a los damnificados y darles una voz de esperanza cuando la ventana de 72 horas críticas para encontrar sobrevivientes llegaba a su fin a primera hora del jueves.
"Yo nací en Cali y ver este dolor me llega hasta lo más profundo, imaginarme que personas aún están enterradas con vida", dijo Lyda Arias, de 72 años, presidenta de la Confederación Evangélica de Colombia, que vino para apoyar a quienes buscan apoyo anímico.
No solo los damnificados se benefician de este gesto humanitario. Por el sector Capri pasan socorristas, personal de logística, de salud, funcionarios locales, voluntarios, entre otros, que también llevan encima una fuerte carga emocional.
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"Primero es una descarga. A la gente le cuesta mucho acercarse porque todo el mundo está reprimiendo porque creen que tienen que sentirse fuertes para poder ayudar", asegura Solomón.
Entre socorristas, personal de ayuda, médicos, voluntarios, entre otros, todos aportan su grano de arena en apoyo a la gente de Colombia durante esta crisis. Foto: AFP
"Es importante dejar, soltar todo ese dolor que tenemos en este momento, porque duele mucho", agregó.
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Oriana Ordoñez, una estudiante de derecho de 21 años, que también se acerca para apoyar, habla de la importancia de reconfortar a las personas en su dolor.
"Mis compañeros, muchos quedaron sin vivienda y están pasando un momento muy difícil. Muchos están acá con su fachada dura, pero realmente por dentro están muy tristes", dice.
Con un conteo de 281 fallecidos y casi 4 mil heridos, ahora es importante apoyar a los damnificados. Foto: AFP
Según la autoridad de gestión de desastres, el balance de víctimas es de 281 muertos y más de 3 mil 900 heridos en todo el país. También se registran 379 desaparecidos, aunque se teme que estas cifras aumenten por el subregistro.
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La solidaridad de los colombianos en las zonas más afectadas se ha traducido en varias iniciativas colectivas, desde ollas comunales para hacer y distribuir comidas, donaciones, refugios temporales o ayudas con vehículos y maquinaria pesada para remover escombros y ayudar al mayor número de personas atrapadas.
En medio de los escombros y el polvo, de los restos de una sociedad fracturada, casos como los de Solomon le dan algo de esperanza a la gente sobre la importancia de tener un lado más humano en medio de estas catástrofes.