


REPUDIO ACADÉMICO INTERNACIONAL










Red del Noa Plus - Radio FM Rosario de la Frontera - Salta
Adorni pasó la noche mirándose al espejo, ensayando la cara que pondrá frente a los diputados. La corrigió varias veces: cara de inocente, cara de ofendido, cara desafiante.
Adorni durmió como quien tiene un duelo a la mañana siguiente. Pensó en esquivar estocadas y contraatacar con fiereza. Y, sobre todo, como cualquier acusado, dejó en claro que es inocente.
Las jubiladas, la escribana, las agencias de viaje, Grandío, los hoteles, los aviones, los pasajes —Aruba, Río, Disney, Madrid, Punta del Este—: todo sería, según él, un invento de quienes quieren desestabilizar al gobierno.
Un hombre que debería dar explicaciones por los hechos que lo rodean subirá las escalinatas de mármol con la seguridad de un emperador. Eso se promete: una sonrisa aquí, otra allá; guiños a los cómplices que lo aplauden; conversaciones por lo bajo con Javier Milei; miradas de entendimiento con Karina Milei, bebiendo en sus ojos la certeza del éxito.
Dentro de un rato, cientos de diputados lo estarán mirando. Cada uno sabe quién es Adorni. Y Adorni sabe que lo saben.
Admitamos que no es fácil su papel. Tiene el coraje del que, borracho en un bar, revolea una silla y amenaza a todos.
El plan parece claro: el escándalo.
“Así no se puede hablar, entonces me voy”.
Zafar como sea de lo que implicaría dar explicaciones. Escapar de la incomodidad de responder.
¿Y Milei? ¿Cuál será su papel?
¿Desaforado, a los gritos? ¿Aplaudiendo cada respuesta? ¿Arengando a la barra libertaria?
Afuera los espera un país que no los merece. Por más errores que tenga, es mejor que esa runfla de gobierno.
Cuando bajen las escalinatas, cuando todo haya terminado, quedará ese país que Milei dice conducir con “más huevos que nunca”. Récord de huevos: fritos, pasados por agua, con o sin mermelada.
Huevos estrellados.
Milei y Adorni están en la sartén.