Los comentarios en las redes sociales sobre el caso del hijo de un famoso folclorista local, acusado de abusar de una niña de 10 años muestran cómo la sociedad naturaliza un hecho y en cierta forma cómo esa sociedad es cómplice: muchos parecen enojarse porque la chica recién pudo hacer la denuncia 6 años después. Ese prolongado silencio, y que la chica sólo se animara a contarle a la madre cuando pudo gravar a su agresor, también muestran otras condiciones de quienes han sido víctimas.