La liberación de “Luracatao” tuvo lugar en Seclantás tras una ceremonia que realizaron los miembros de las comunidades originarias de la zona y ante más de 300 personas. Dicha ceremonia es la que se realiza en toda Sudamérica cada vez que un cóndor es liberado en su hábitat.
Esto se debe a que todos los pueblos originarios de Sudamérica, radicados en las zonas cordilleranas o precodrilleranas, honran al Cóndor Andino (Cúntur en quechua) porque es considerado un ave sagrada.
Es el ave no marina más grande del planeta y por generaciones se transmitió está enseñanza entre los pueblos, porque es la especie que vuela más alto y por eso conecta al espíritu de la tierra con el espíritu del cielo. También es el encargado de elevar las plegarias de los hombres al cielo, y es también quien tiene a su cargo llevar las almas de los muertos hacia el cielo
Los incas creían que era inmortal. Y para los pueblos andinos también representa la fuerza, la inteligencia y la exaltación.
Luracatao fue rescatado hace aproximadamente un año, y su recuperación fue lenta debido a que presentaba contaminación en sangre, producto de los perdigones de plomo que tenía en su cuello, tras haber recibido un disparo de escopeta.