De Argentina y Brasil a Colombia: las raíces de la batalla cultural del gobierno De la Espriella

2026-11-01 08:28:18 - MUNDO

Desde el principio del Gobierno de Abelardo de la Espriella se han popularizado los conceptos "batalla cultural" y "contrarrevolución cultural". El primero hizo parte del mensaje con el que el mandatario anunció en X el nombramiento de Paola Holguín en el Ministerio de Cultura. En esa publicación dijo que Holguín es una "mujer guerrera, de provincia" que asumiría "la batalla cultural por la Nación".

A su vez, el término "contrarrevolución cultural" se incorporó al lenguaje social colombiano después de que De la Espriella diera un discurso en su visita al Museo Santa Clara, en el que dejó claro los objetivos simbólicos de su gobierno. Salta a la vista que el presidente es el responsable de la celebridad mediática de estas ideas.

Lea: Ministerio de Cultura regresó a su lugar las obras que habían sido retiradas del Museo Nacional

En honor de la verdad, esto no es algo nuevo. La difusión de un léxico que se ajuste a sus visiones de mundo es una de las funciones de quienes están al frente de la administración pública. El control del lenguaje y de los temas de conversación pública ha sido la ambición de los poderosos del pasado, de hoy y lo será para los del futuro. Y esto es así porque el lenguaje tiene una relación estrecha con la realidad.

De alguna forma, para que las cosas existan deben ser nombradas. Aquí podríamos mencionar la inquietud aquella de la filosofía sobre la caída de un árbol en el interior del bosque, sin que nadie lo presencie. En estricto sentido, el árbol sí cae, pero en sentido político no lo hace si nadie lo ve. En otras palabras, el poder es representación.

Tal vez, para darnos una idea de las raíces ideológicas y programáticas de De la Espriella y su proyecto de la Patria Milagro convenga rastrear el origen de ambos conceptos y seguir su historia. De entrada conviene dejar claro que la "batalla cultural" y "contrarrevolución cultural" son expresiones fabricadas por intelectuales latinoamericanos de derechas, que encontraron en las redes sociales el nicho indicado para popularizar sus doctrinas. Vamos por partes y comencemos con la "batalla cultural".

En una entrevista con este diario, el abogado y analista argentino Nicolás Márquez contó que en 2008 un exministro de su país le escribió un mail felicitándolo por "su gran combate en el frente cultural" tras publicar La máquina de matar, una biografía desacralizante de Ernesto "el Che" Guevara. Un vistazo a ese libro ayuda a entender la naturaleza de la batalla cultural. Quienes se adhieren a esta postura creen con firmeza que la derecha debe asumir una postura beligerante en contra de los íconos y las ideas de la izquierda.

Precisamente, ese ha sido el hilo argumentativo de la obra de Márquez, ha denunciado en libros a Juan Domingo Perón y Evo Morales, reprochándoles no solo fallos ideológicos sino mezquindades éticas. Para no ir muy atrás, Ídolos con pies de barro, libro publicado en octubre de 2026, es un ejercicio de demolición que Márquez practica con personajes disímiles, entre ellos Salvador Allende, Eva Perón, Diego Maradona y el papa Francisco. ¿Con esta luz no se entiende la orden del presidente colombiano de retirar del Museo Nacional los afiches electorales de Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo?

Digamos con la "contrarrevolución cultural". Márquez le dijo a este diario que la expresión proviene de Plinio Corrêa de Oliveira, un periodista y escritor brasileño. Las ideas de Plinio se nutren de las posturas conservadoras del catolicismo brasileño, precisamente aquellas que se radicalizaron en su oposición al aggiornamento promovido por el Concilio Vaticano II. En Brasil los seguidores intelectuales de Plinio son, en buena medida, las bases electorales de la familia Bolsonaro.

¿Qué se puede colegir de esta genealogía conceptual? Primero: tanto la batalla cultural como la contrarrevolución cultural son una respuesta con tintes religiosos de ciertos sectores sociales a movimientos progresistas nacionales. No en vano se originaron en Argentina y Brasil, lugares en los que las teologías de la liberación (cristianismo de izquierdas) se materializaron en intelectuales sofisticados (Leonardo Boff y Hélder Câmara, en el caso de Brasil) o en grupos de base (los curas villeros en Argentina).

De todo esto también se saca en claro que las actuales derechas de América Latina coinciden en la defensa de la familia tradicional, de la libertad de mercado y en la creencia que la autoridad es el remedio a ciertos problemas sociales. En este esquema calzan las figuras de Abelardo de la Espriella, Daniel Noboa (presidente de Ecuador) y Nayib Bukele (presidente del Salvador). Todos son hombres de familia, ejecutivos y amigos de las cámaras y los reflectores. Están en las antípodas del cliché del político convencional de derechas, que la opinión pública asocia con el aburrimiento y la lentitud.

Ese cambio responde precisamente al trabajo de los "batalladores culturales", que han entendido las mutaciones en las formas en que la gente entiende el mundo. Al respecto resulta útil recordar el discurso de Carlos Suárez en el congreso de la Cámara Colombiana de la Construcción. Allí, el estratega de la campaña del ahora presidente habló del "reinado del algoritmo" en los temas electorales en contraposición a los biempensantes que escriben columnas y papers para ventilar sus opiniones.

Repasemos las piezas del rompecabezas. La "batalla cultural" y "la contrarrevolución cultural" son la reacción conservadora, con un fuerte sustrato religioso, de ciertos sectores latinoamericanos a las ideas de izquierda. Las redes sociales son el escenario natural de ambas posturas. En este punto viene bien preguntarse: ¿reacción a qué? A muchas cosas. Pero, para hacer más efectivo el mensaje, los "batalladores culturales" meten en el costal del wokismo a sus cientos de adversarios.

Entérese: Retiro de obras del Museo Nacional: hubo instrucción presidencial, pero no aparece acta en el expediente

En 2016, Nicolás Márquez y Agustín Laje –el vocero más visible de esta nueva derecha–publicaron El libro negro de la nueva izquierda, un ensayo de casi 300 páginas en el que sostienen la idea de que con el fin de la Unión Soviética el progresismo del mundo abandonó los preceptos del comunismo ortodoxo –la lucha de clases, la dictadura del proletariado– para adoptar principios más eclécticos, entre ellos el ecologismo, las reivindicaciones de raza y orientación sexual. De por sí, la portada del libro revela su contenido. En esta se ve la mítica efigie del Che Guevara con los labios con carmín rojo sobre una bandera con los colores del arcoíris.

Ahí estaban descritos los ingredientes del wokismo. Pero la palabra en sí no se popularizó hasta el primer triunfo electoral de Donald Trump, que lo llevó a la Casa Blanca. A partir de entonces, el wokismo es el fantasma que recorre el mundo, no solo Europa –parafraseando el inicio del Manifiesto comunista–. Pocas cosas hay peores que acusar a alguien de woke. Por el arte de las redes sociales, la palabra se volvió sinónimo de biempensamiento, de hegemonía en el discurso. Y esto no solo lo piensan Laje y compañía. También lo refrendan intelectuales de otros espectros y tendencias políticas.

En El rugido de nuestro tiempo, el ensayista Carlos Granés habla de una transformación en las dinámicas políticas. A lo largo del siglo XX, el arte y la cultura fueron los escenarios de la vanguardia y la transgresión. En efecto, pintores, escritores, músicos, dramaturgos y bailarines rompieron en mayor o menor medida con la idea de un arte con fines morales para explorar uno en el que la búsqueda estética incluyera la belleza y la fealdad, la luz y la oscuridad de los humanos. A su vez la política y la economía fueron los espacios de las tradiciones y las normas. Pensemos que los políticos más relevantes del siglo pasado apelaron en mayor o menor grado al puritanismo y el control sexual y simbólico. No pasó esto solo con aquellos que identificamos con la derecha. ¿Mao, Stalin, Tito, Fidel Castro no procedieron de forma similar?

https://x.com/mincultura/status/2110776216936395252/video/1

Y justo en el siglo XXI los papeles se cambiaron, al menos eso cree Granés. El arte perdió la chispa del escándalo por apropiarse de las banderas woke mientras los políticos, al menos en su etapa electoral, se volvieron performers. "Todo artista tiene que comprometerse con proteger estas causas benéficas para la humanidad. Esto, digamos, que no siendo intrínsecamente malo, le hace un daño tremendo a la cultura, la hace totalmente predecible, la hace reiterativa, la hace ñoña, poco sexy, poco seductora. La convierte en un cliché biempensante. Tenemos a pequeños curitas que sermonean desde la cultura en lugar de animar a los jóvenes a experimentar y a buscar la libertad", le dijo Granés a EL COLOMBIANO en una entrevista de principios de 2026.

Los artistas perdieron las conexiones con las masas, el gran sueño de las vanguardias, por reciclar discursos. Y en su lugar, los políticos entendieron el poder de la emoción para movilizar a los electores. Eso explica, en parte, el éxito viral de los videos del presidente De la Espriella en su papel de perseguidor de los delincuentes y de encarador de políticos tradicionales.

Curiosamente, la "batalla cultural" y "la contrarrevolución cultural" parten de un análisis similar a los hechos por el pensador italiano Antonio Gramsci, uno de los tótems de la izquierda. Gramsci habló del poder de la cultura para la conservación o el derrocamiento de los regímenes políticos. Los museos, las iglesias, las escuelas son las instituciones encargadas de sostener y afianzar las visiones de mundo que se consideran normales. Si un sector social quiere propiciar cambios o mantener el status quo debe introducir en esos espacios sus narrativas y sus discursos. De no lograrlo, su margen de acción será muy reducido.

Para cerrar, volvamos al discurso del presidente en el Museo Santa Clara. Tras ordenarle a la ministra Holguín retirar de los espacios públicos los elementos alusivos a Pizarro, habló de una correcta interpretación de la historia. En este caso, una interpretación que pone el énfasis en el componente religioso (procesiones, música sacra, conventos). Para conseguir esta meta, De La Espriella deberá movilizar las emociones de los electores y rediseñar las narrativas de los museos y las escuelas. El tiempo dirá si lo consigue.

Logo

Nuestra potencia nos permite llegar a todo el departamente de Rosario de la Frontera y tambien a todo el mundo a traves de nuestra pagina Online. Nuestros estudios Los estudios centrales están equipados con : Equipos M 31 de alta calidad, compresor de audio Peavy y procesador de audio M31 Estudios locución : para transmisión en vivo Tucumán 439 - Rosario de la Frontera - Salta - República Argentina. Sistema de audio: Control Central: Dos consolas de 12 canales, configuradas para interactuar con dos estudios de locución y salas de producción, artística y periodística . Conexión telefónica al aire con híbridos telefónicos de procesamiento digital. Sistema digital: Compuesto por seis computadoras en red, con software Radio 5 de automatización y administración de audio. digital. Edición artística: Sistema de grabación digital. De comerciales y artística. Procesamiento de música y todo tipo de grabaciones. digital. Edición Periodística: : Sistema de grabación digital.digital. Salas de Locución: Equipadas con micrófonos direccionales y ambientales, mas sistema de monitoreo interno y de aire.digital. · Móviles : Móviles recorriendo la ciudad y la Provincia.- Edición y locución comercial Edición periodística Nuestra innovación es el elemento diferencial, dando valor agregado en eficiencia y rentabilidad; ofreciendo además ventajas y beneficios tanto cualitativos como cuantitativos a través de diversas opciones para dar rentabilidad a la publicidad pautada ya sea como: • Spots publicitarios. • Patrocinios de bloques. • Señal de hora y temperatura. • Menciones promocionales. Está comprobado científicamente que la mente retiene mejor una información que se recibe a través del oído y que la habilidad de escuchar y entender el lenguaje hablado es más básica y se adquiere desde el comienzo de la vida, mucho antes que la comprensión visual del lenguaje. Es ésta la razón por la cual muchas personas en edad madura aún recuerdan y repiten íntegramente algunos de los viejos comerciales que hoy hacen a la historia de la publicidad radial.

Redes