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Por Enea Lebrun y Stefanie Eschenbacher
BAHÍA DE PANAMÁ, Panamá, 14 ago (Reuters) - Bandadas de aves marinas autóctonas de las frías aguas ricas en nutrientes de Perú y Chile están apareciendo muy lejos de su área de distribución habitual en la Bahía de Panamá, a medida que un potente fenómeno de El Niño calienta el Pacífico oriental y altera el suministro de alimentos marinos.
Las aves están llegando en cantidades inusualmente elevadas después de que el calentamiento de las aguas haya alejado a peces como las anchoas y las sardinas de sus zonas de alimentación tradicionales, obligando a las aves marinas a desplazarse en busca de alimento.
Los investigadores afirman que su presencia subraya la vulnerabilidad de los ecosistemas marinos a los cambios en las temperaturas del océano y la disponibilidad de alimentos, y la rapidez con la que la fauna silvestre puede verse obligada a adaptarse.
El Niño, un calentamiento periódico de la temperatura de la superficie del océano Pacífico, altera los patrones climáticos globales y suele contribuir a un aumento de las temperaturas. La agencia meteorológica de las Naciones Unidas advirtió que se esperaba que un fuerte fenómeno de El Niño se intensificara a partir de agosto.
Si bien la visión de aves marinas sudamericanas sobrevolando el horizonte de la Ciudad de Panamá es un espectáculo poco común para los observadores de aves, los investigadores lo consideran una señal temprana de cómo el calentamiento de los océanos puede tener repercusiones en la cadena alimentaria.
"Las aves nos estaban hablando de que efectivamente íbamos a tener un Niño muy fuerte", dijo Rosabel Miró, directora de la Sociedad Audubon de Panamá, y agregó que los observadores de aves comenzaron a notar la presencia de visitantes inusuales en junio, justo cuando los pronósticos apuntaban al desarrollo de un fuerte fenómeno de El Niño en todo el Pacífico.
Los avistamientos de piqueros patiazules en el Golfo de Panamá, frente a la costa sur del país, no son inusuales. Pero la cantidad de ejemplares que se registran cerca de la Ciudad de Panamá sí lo es.
Según datos de la plataforma de ciencia ciudadana eBird, se han observado entre 60 y 400 piqueros patiazules alrededor del Peñón de San José y zonas cercanas desde junio, dijo Miró, en comparación con entre 21 y 200 durante el fenómeno de El Niño de 2014-2016, y entre tres y 62 durante el fenómeno de El Niño de 2023-2024.
"No son aves migratorias, son aves que por falta de alimento se ven obligadas a migrar", agregó Miró.
Según explicó, las consecuencias pueden ir mucho más allá del desplazamiento: los fenómenos de El Niño del pasado han interrumpido los ciclos de reproducción y reducido el éxito reproductivo, ya que las aves tienen dificultades para encontrar suficiente alimento.
EL NIÑO REFORMA EL ECOSISTEMA MARINO
Según los científicos, la alteración comienza mucho más allá de la superficie, en la base misma de la cadena alimentaria marina.
Steven Paton, quien supervisa una red de estaciones meteorológicas y sensores de monitoreo oceánico para el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, dijo que Panamá ya está experimentando condiciones climáticas extraordinarias asociadas con el desarrollo del fenómeno de El Niño.
"Desde mayo, cada mes ha sido el más caluroso o el segundo más caluroso que hemos registrado para ese mes", dijo Paton, y agregó que espera que esta tendencia continúe hasta fin de año. "Tenemos 50 años de datos de temperatura y 100 años de datos de precipitaciones. Esto no es casualidad. Es algo muy significativo".
Según indicó, las precipitaciones en algunas zonas de la cuenca del Canal de Panamá están muy por debajo de la media, mientras que los pronósticos apuntan a condiciones más cálidas y secas hasta finales de año y posiblemente hasta mediados del próximo.
Paton explicó que los fuertes episodios de El Niño profundizan la termoclina, el límite que separa las aguas superficiales cálidas de las aguas más frías y ricas en nutrientes que se encuentran debajo. A medida que resulta más difícil acceder a esas aguas más frías, la productividad marina disminuye.
Los científicos aún estudian cómo el calentamiento global podría afectar al propio fenómeno de El Niño. Paton afirmó que todavía no existe consenso científico sobre si el cambio climático está alterando el ciclo de El Niño-La Niña, aunque señaló que varios de los eventos más intensos registrados han ocurrido en las últimas décadas.
Si las condiciones oceánicas vuelven a la normalidad, las raras aves marinas que ahora se congregan a lo largo de la costa del Pacífico de Panamá podrían desaparecer tan repentinamente como llegaron.
(Reporte de Enea Lebrun en Bahía de Panamá y Stefanie Eschenbacher en Ciudad de México; Edición de Emily Green y Sanjeev Miglani. Editado en español por Ana Isabel Martínez)