Por cada dólar que México exporta de productos electrónicos, sólo 30 centavos se quedan en el país, mientras que en las exportaciones automotrices la proporción se acerca a 50 centavos, explicó Jonathan Fortun, economista senior del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés).
México abastece alrededor de 40% de las importaciones estadounidenses de servidores, comentó. Esto lo convierte en un participante relevante de esta nueva cadena de suministro, impulsada por la creciente demanda de equipo de cómputo vinculada con la inteligencia artificial.
Sin embargo, el crecimiento de los embarques tecnológicos ha venido acompañado de un fuerte aumento en la importación de los insumos necesarios para su ensamblaje. La menor proporción de contenido nacional de las exportaciones tecnológicas está relacionada también con la elevada participación de componentes importados en los productos que México ensambla y envía a Estados Unidos, refirió.
Fortun señaló que el reto para México es pasar del ensamble al desarrollo de una cadena de suministro que permita aumentar el valor agregado local de estas exportaciones de computadoras, equipo médico y de telecomunicaciones.
Aparte, la directora de análisis económico y financiero de Banco Base, Gabriela Siller, explicó que este año las importaciones mexicanas provenientes de Taiwán han aumentado 208 por ciento. En el acumulado de 2026, las importaciones de bienes intermedios representan 80.43% de las importaciones totales, debido al fuerte crecimiento de insumos para el ensamblaje de equipo de cómputo.
El salto de las exportaciones de maquinaria tecnológica en el último año forma parte de una transformación que comenzó a ganar fuerza desde 2018, cuando industrias como los equipos de tecnologías de la información, la petroquímica y los bienes de consumo aumentaron su importancia dentro de las exportaciones mexicanas, explicaron investigadores del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El documento, titulado Market power in Mexican industries, explica que el cambio en la composición de las exportaciones abre a México la posibilidad de avanzar hacia actividades de mayor contenido tecnológico y plantea el desafío de desarrollar proveduría nacional.