Red del Noa Plus - Radio FM Rosario de la Frontera - Salta
La política exterior de México sobre América Latina es la de un ente supranacional que pisotea las normas y leyes de países cuyos presidentes no son del mismo signo político de AMLO y Claudia Sheinbaum.
Esto ha sucedido desde hace ocho años.
¿México es similar a la ONU o a la Unión Europea?
La semana pasada, y a petición de la presidenta Sheinbaum, la mandataria Keiko Fujimori permitió que Bettsy Chávez viajara a México para sortear la cárcel. Los jueces acusan a la que fuera primera ministra de Perú de haber intentado dar un golpe de Estado junto al presidente Pedro Castillo.
La Sala Penal Especial de la Corte Suprema la condenó a 11 años, 5 meses y 15 días de prisión por el delito de conspiración para la rebelión. La Fiscalía había solicitado una pena de 25 años de cárcel.
Por decreto divino, AMLO decidió que la golpista es inocente, al igual que Pedro Castillo.
El entonces presidente peruano construyó una red de corrupción al menos en dos áreas: la construcción y ascenso de militares. Sin pudor alguno, y evitando posibles grabaciones en su oficina oficial, Castillo decidió despachar en una oficina privada a la que acudían empresarios de la construcción para pagarle comisiones.
Al ser un modesto profesor rural (el buen salvaje, de Rousseau), AMLO y la presidenta Sheinbaum defienden a Pedro Castillo y a su movimiento. Por esa razón AMLO trajo a México a su familia, y ahora que ascendió a la presidencia Keiko Fujimori, la presidenta mexicana le pidió a la peruana que le otorgara un salvoconducto a Betssy Chávez.
La señora Chávez, que tendría que estar tras las rejas, fue transportada a México en un avión militar mexicano la semana pasada.
En 2016, el entonces presidente de Bolivia Evo Morales organizó un referéndum para que la sociedad decidiera si quería ver su nombre o no en las boletas electorales de las elecciones presidenciales de 2019; perdió. La mayoría decidió que ya no podía reelegirse.
Morales se presentó a las elecciones. Su presencia provocó una insurrección popular. El 20 de octubre fallecieron entre 29 y 36 personas.
Morales tendría que estar en la cárcel para asumir la responsabilidad de los fallecidos. AMLO le abrió las puertas. México, un ente supranacional que pasó por alto decisiones del poder Judicial peruano.
Lo mismo intentó AMLO con gente cercana al expresidente de Ecuador Rafael Correa, acusado de cohecho agravado, peculado y espionaje político. Está prófugo. Jorge Glas ocupó la vicepresidencia de Ecuador y también es acusado de cohecho por el caso Odebrecht. AMLO lo escondió en la embajada mexicana y una noche la policía del presidente Noboa la asaltó para llevar a Glas a un Ministerio Público.
Lo mismo, la política exterior mexicana convertida en un ente supranacional para marginar decisiones de jueces nacionales.
El decreto divino de AMLO y Sheinbaum.
En diplomacia la reciprocidad es la mejor manera de guardar los equilibrios. En los casos arriba mencionados los presidentes de Ecuador, Bolivia y Perú estarían en su derecho de actuar en México como entes supranacionales. Es decir, podrían pasar por alto las leyes mexicanas.
Y con la Corte Suprema del Acordeón, peor. Así me lo dijo un representante de empresas europeas en México. "Nos iremos a tribunales internacionales porque no confiamos en los jueces; lo sabemos, nos saldrá más caro, pero lo asumiremos".
Sobre Perú, es una buena noticia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, sin embargo, llama la atención que la presidenta Sheinbaum no haya viajado a la toma de posesión del presidente colombiano Abelardo de la Espriella. Su presencia tuvo que haber sido institucional, no personal.
En ocho años, la política exterior mexicana ha sido dogmática y no de Estado. El proceso de desinstitucionalización del país es peligroso. Sin instituciones solo quedan los caudillos. Y ahora, México como un ente supranacional.
Lo que faltaba.